Fernando Maciás González se levanta hacia las 7 de la mañana en su piso de Tres Cantos, Madrid. Apenas una hora después, y como cada día, se desplaza a la sede del Centro Nacional de Investigaciones Sociológicas, en el centro de la capital, donde dirige una de las investigaciones más ambiciosas del ente. Desde 2007, su equipo de trabajo intenta dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que existan otros equipos en la primera división del fútbol español que no sean el Real Madrid o el Fútbol Club Barcelona? “Es una de las preguntas claves de nuestro tiempo. Aún no comprendemos por qué existen esos clubes -argumenta Maciás-. Estamos convencidos de que hallar una respuesta mejorará nuestro entendimiento del ser humano. Simplemente, no podemos dormir tranquilos todas las noches sabiendo que hay gente que es del Villarreal (…) Es de lo más perturbador”.
Maciás sabe de lo difícil de su tarea, y por ello se ha rodeado de un gran equipo de profesionales salidos de las mejores escuelas de estudios sociológicos contemporáneos. Javier Andréu fue fichado por Maciás tras su paso por la Universidad de Berkeley, y actualmente se encarga de los estudios sobre el terreno: “Por el momento nuestros hallazgos revelan que aparte del Madrid y el Barça existe un número indeterminado de equipos, entre 14 y 25, que presuntamente disputarían partidos contra los dos equipos mencionados, durante el período en que estos dos no se enfrentan entre sí. Las razones para la disputa de tales partidos sigue siendo a día de hoy, sin embargo, un verdadero misterio”, asegura Andréu.
Preguntados acerca de la posibilidad de que dichos equipos pretendieran disputar el título de liga a Madrid y Barça, Andréu y Maciás reaccionan directamente con una carcajada. Instantes después, ya más serenos, reconocen: “Un buen investigador no debe descartar nunca ninguna hipótesis, pero es cierto que una teoría semejante pondría en cuestión muchos de los fundamentos más sólidos en los que se basa nuestra civilización. Proponer dicha teoría equivaldría a remover las bases del pensamiento moderno, y no sabemos lo que Kant o Wittgenstein tendrían que decir sobre ello”. “Por supuesto, hemos preguntado a Madrid y Barça sobre la existencia de estos clubes -prosigue Andréu-. El Barça se mostró inicialmente sorprendido, pero luego admitió que quizás eso explicaría el relativo cansancio que presentan sus jugadores cuando toca enfrentarse al Madrid. Por su parte, el entrenador de éste último asegura que si sus jugadores se enfrentan a otros equipos, desde luego no lo hacen de manera consciente”.
Pero…¿cuáles son estos equipos? ¿cómo se llaman? ¿Elaboran fútbol tal y como lo conocemos? Andréu viene en nuestra ayuda: saca del fondo de un cajón una lista con los nombres de los equipos que ya han sido descubiertos: “Hay uno que se llama Villarreal CF, otro Racing de Santander, pero también están el Real Betis Balompié, el Valencia CF y el Real Zaragoza. De éstos estamos seguros. Luego hay otros más confusos, como el Athletic o Atlético, cuya ortografía aparece cambiada de unas fuentes a otras”. Andréu apunta a renglón seguido una de las dificultades que se añaden a la investigación: identificar a qué ciudad pertenece cada supuesto club. “Hay casos y casos. Por ejemplo, hemos concluido que el Real Zaragoza pertenece a la localidad de Zaragoza, nombre que nos suena de algo, porque lo hemos visto repetido algunas veces. Pero por ejemplo, es casi imposible saber a qué ciudad puede pertenecer el Real Betis Balompié. Ya hemos descartado Real, y ahora tenemos un equipo de exploración que busca una ciudad llamada Balompié. Tenemos bastante esperanzas puestas en ello”. “Lo que es seguro es que estos equipos no producen un fútbol en absoluto semejante al que conocemos. Hay que entender que las condiciones para el fútbol que se dan en el entorno del Madrid y el Barça son únicas; y por lo tanto no extrapolables a otras localidades cuyas sedes exactas desconocemos aún. Ni siquiera sabemos si cuentan con futbolistas, o si éstos cobran dinero por jugar”.
Pero hablemos también de los rumores. Los dos últimos años de investigación han estado marcados por continuas sospechas de que podrían existir otros equipos en las mismas ciudades de Madrid y Barcelona. En este sentido, Maciás se muestra tajante: “No estamos en situación de hacer una afirmación semejante. Sería muy inquietante que eso fuera verdad, y por supuesto no estamos aquí para provocar una alarma social innecesaria. Queremos tranquilizar a la población; a día de hoy la probabilidad de que existan en Madrid o Barcelona otros equipos distintos a los dos conocidos es nula o prácticamente nula. (…) Iré más lejos: aún en el caso de que existieran, el riesgo que podrían representar sería ridículo, como se ha puesto de manifiesto en toda la historia del fútbol conocido”.
Quizás una de las líneas más interesantes de investigación se centra en elaborar el perfil tipo de una persona que sea seguidor de uno de estos equipos. “No sabemos cuántos puede haber, y a decir verdad nos cuesta mucho llegar hasta ellos. Sospechamos que muchos de estos individuos puedan haberse encontrado entre nosotros desde hace tiempo, e incluso que algunos de ellos, en caso de duda, se declaren seguidores del Madrid o Barça de un modo más o menos mecánico; tal vez por miedo. En todo caso se trata de personas de una marginalidad absoluta. En los bares tendrían tendencia a esconderse en esquinas oscuras, se les supone una alta resistencia al dolor, y por ejemplo no se conoce que hayan hecho jamás una quiniela. Estamos estudiando si se trata de individuos peligrosos, pero por el momento no creemos que presenten más agresividad que una persona normal.
Finalmente, las pesquisas que dirigen los investigadores poseen también una vertiente internacional. En palabras de Maciás: “Hace años que sabemos de la existencia de ligas de fútbol en otros países que tienen más de dos equipos. De ahí el interés de enviar grupos de trabajo a esos países con el fin de averiguar para qué sirve tener mas de dos equipos. Estamos recabando fondos para emprender esa aventura”. Los resultados podrían ser reveladores a un nivel no ya internacional, sino incluso universal: “podrían ayudarnos a saber para qué puede servir tener más de dos partidos políticos, o más de dos hijos en una familia”.
Nos despedimos de los investigadores deseándoles buena suerte, y éstos nos obsequian con una insignia de lo que consideran un escudo posible de uno de estos equipos: una especie de galleta con rayas de color que incluye una fecha, unas iniciales, y un balón de fútbol de los años 30.



Al igual que siempre que bajo rápido al súper a comprar sólo una cosa, me encontré en la caja con una cola kilométrica, llena de gente malhumorada que no está dispuesta a ceder su turno. En dicha cola, justo detrás de mí, había una pareja de adorables abuelitas del París profundo, con sus impermeables y sus pañuelos atados a la cabeza. Ambas cuchicheaban con gravedad, y de manera ininteligible. Rápidamente, y a medida que la cola avanzaba, noté cómo una de ellas se colocaba por delante de su posición lógica, no ya a mi lado, sino casi un poco más adelantada que yo, en esa famosa maniobra de adelantamiento de cola llamada “Bueno, me ha tocado detrás de tí, pero cuando llegue tu turno ya veremos quién llega antes”. Esa táctica es famosa por haber hecho estallar en 1969, en un supermercado de la Costa del Sol, las cabezas de cuatro alemanes y al menos un noruego, que explotaron de pura indignación. La situación de adelantamiento de cola continuó un rato hasta que, de repente, la abuelita de dirigió a mí, y para mi sorpresa me suelta: